El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, lamentó que adolescentes que debieron haber crecido en un ambiente seguro, pero cuya realidad de inseguridad, separación y marginación, haga que la vida no les sea atractiva.
Laura Villafaña.
Irapuato, Gto., a 18 de marzo del 2026. – El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, dijo que si bien se habla de una reducción de incidencia delictiva, la percepción no es la misma cuando ocurren hechos violentos, lo que hace necesario insistir en que haya mayor seguridad.
Y es que precisó que la semana pasada ocurrieron casos que generalmente quedan en el anonimato pero que tienen que ser un llamado a la reflexión, esto al hablar de adolescentes que se privaron de la vida, uno de ellos que pertenecía a una comunidad sacudida por la violencia.
Para el prelado, esta situación causa dolor, al ser adolescentes que debieron haber crecido en un ambiente seguro, pero cuya realidad de inseguridad, separación y marginación, hace que la vida no les sea atractiva.
“Qué nos está fallando para que nuestros adolescentes opten por el suicidio y podría ser, eso son, aparentemente, van a quedar en la marginación y en el olvido, ni siquiera el nombre aparece, pero son realidades que nos tienen que hacer cuestionar, estamos viviendo en un mundo de más paz, seguridad, o se ha perdido y entonces los jóvenes no pueden tener ideales”, apuntó.
Por otra parte, el obispo expuso que recientemente hubo un encuentro diocesano de monaguillos, y aunque fueron bastantes los adolescentes y jóvenes que participaron, hubo quienes no asistieron por miedo, un sentimiento generalizado ante la situación de inseguridad.
“Otros no vinieron por miedo, nada más por miedo, no porque no tuvieran ganas, no porque no estén comprometidos, sino por miedo, entonces sí tenemos que trabajar mucho para que cambie la percepción que debemos tener de nuestras comunidades”, agregó.
AECM