Guanajuato capital mantiene sin resolver la regulación del comercio ambulante en su Centro Histórico, con afectaciones a la imagen urbana y al comercio formal.
Fernanda Bataller
Guanajuato, Gto., a 24 de abril de 2026-. A más de 37 años de que la ciudad de Guanajuato obtuvo el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, uno de los problemas que permanece sin resolverse es la regulación del comercio ambulante.
La queja persiste tanto en el sector empresarial como entre especialistas en conservación del patrimonio. Ambos coinciden en señalar el exceso de puestos instalados en la vía pública, particularmente durante temporadas turísticas y en el primer cuadro del Centro Histórico, en espacios como la Plaza de la Paz o la calle Sopeña. En estos puntos, lonas y anuncios obstruyen la vista de monumentos, fachadas históricas y accesos a negocios y museos.
Empresarios también han manifestado inconformidades por la instalación de puestos de giros similares —principalmente de alimentos— frente a restaurantes establecidos, lo que dificulta el acceso a los locales y reduce su clientela. En algunos casos, han calificado esta práctica como competencia desleal.
La regidora y presidenta de la Comisión de Turismo, Liliana Preciado Zárate, reconoció que el ambulantaje figura entre las principales quejas de visitantes, quienes buscan capturar imágenes sin obstáculos de sitios emblemáticos como la Plaza de la Paz o el Teatro Juárez.
La también empresaria hotelera destacó que la arquitectura de la ciudad constituye uno de sus mayores atractivos turísticos a nivel internacional, por lo que consideró que la mejor forma de promover Guanajuato radica en preservar su patrimonio y mantener la limpieza de sus calles.
No obstante, planteó que la solución pasa por reubicar el comercio ambulante en espacios adecuados. Señaló que existe mercado para todo tipo de productos y que una reorganización, acompañada de estrategias de promoción y del respaldo del sector turístico, no necesariamente afectaría las ventas de los comerciantes. Incluso, apuntó que en otros destinos turísticos algunos espacios dedicados exclusivamente a la comida tradicional forman parte de su atractivo.
A este posicionamiento se sumó el Consejo Coordinador Empresarial de la capital, que tras la edición 53 del Festival Internacional Cervantino emitió un exhorto para regular el comercio ambulante. El organismo subrayó que el cuidado de la imagen urbana constituye una responsabilidad compartida entre autoridades y sector privado.
Sin embargo, en ocasiones, la instalación de comercio ambulante ocurre con el respaldo de autoridades o de cámaras empresariales.
Un ejemplo reciente fue el evento “Nieves que Valen la Vida”, realizado durante Semana Santa en la calle del Turco. La actividad, organizada por integrantes de la CANIRAC, incluyó la colocación de mesas, sillas y diversos puestos de nieves y helados, lo que generó inconformidad entre algunos de sus propios afiliados.
Tras el evento, al menos ocho negocios firmaron un documento para exigir el respeto a la imagen urbana y condiciones de competencia equitativa. Aunque la actividad reportó buenas ventas para sus organizadores, otros establecimientos del giro de alimentos registraron una disminución de clientes.
Hugo Rangel, propietario del restaurante Truco 7, y Waldo Orozco Trueba, de la Casa de la Abuela, señalaron que la problemática del ambulantaje se arrastra desde administraciones anteriores. Advirtieron que, una vez permitida la instalación de puestos en el Centro Histórico, resulta complicado retirarlos.
Recordaron que durante la administración del exalcalde Alejandro Navarro se anunció que los puestos que cada domingo se instalan en la calle del Truco serían temporales y posteriormente se reubicarían en el Paseo de la Presa. Sin embargo, años después, continúan en ese punto.
Desde el Congreso local, el diputado panista Erandi Bermúdez consideró que la regulación del comercio ambulante corresponde exclusivamente al ámbito municipal. Reconoció que se trata de una tarea compleja: por un lado, muchas personas encuentran en esta actividad su principal fuente de ingresos; por otro, subrayó la necesidad de establecer orden y evitar la instalación de puestos en el primer cuadro del Centro Histórico.
LSOG