El exfutbolista y exseleccionado juvenil disfruta hoy su etapa como entrenador y formador.
Héctor Morales
Cortazar, Gto., a 07 de mayo de 2026-. La historia de Juan Antonio “Cepillín” Flores es la de un joven futbolista lleno de sueños e ilusiones, marcada también por lesiones y por uno de los episodios más vergonzosos del fútbol mexicano: la eliminación de la Selección Mexicana rumbo al Mundial de Italia 90 por el caso de los “Cachirules”. Hoy, disfruta su jubilación como entrenador deportivo y dedica su vida a una de sus mayores pasiones: formar nuevos talentos en el fútbol.
El profesor “Toño”, como ahora lo conocen, fue un mediocampista fuerte, con liderazgo, visión de campo y gran toque de balón, pero también recio cuando el partido lo requería. Estas cualidades lo llevaron a destacar desde la Tercera División con el equipo Covadonga, para después integrar las filas de Celaya F.C., León, Linces del ITC, Celeste Celaya y Real Celaya.
“Celaya F.C., estuve con el León cinco partidos, estuve en Linces, en la escuadra Celestes Celaya y en el Real Celaya. Tuve la oportunidad, gracias a Dios, primero de estar en una selección de Tercera División y de ahí llegar a una selección juvenil de México”, recordó.
No solo integró la Selección Mexicana Sub-20, también portó el gafete de capitán, lo que representó el momento más importante de su carrera profesional. Sin embargo, aquella generación quedó marcada por el escándalo de los “Cachirules”, luego de que se descubriera que cuatro jugadores mexicanos superaban el límite de edad permitido para competir en un torneo juvenil.
José Luis Mata, Aurelio Rivera, Gerardo Jiménez y José de la Fuente formaron parte de ese grupo, situación que la Federación Internacional de Fútbol sancionó dejando a México fuera de la Copa del Mundo de Italia 90.
A decir del profesor Toño, quien no estuvo involucrado en esa irregularidad, prácticas similares ocurrían en otros países, aunque en México el tema tomó gran relevancia mediática.
“Es lo que siempre decía Hugo Sánchez, se le quitó la oportunidad de ir a Italia 90. Nosotros íbamos a ir al Mundial de Arabia Saudita en el 89, sin embargo surge esta situación de los cachirules. Te soy sincero, si realmente la FIFA hubiera investigado todas las situaciones y no nada más la de México, los países de África… no me digas, cómo es posible que una persona de 15 años esté casada y tenga un niño. Son cosas que se daban; los argentinos igual, en todos lados se cuecen habas”, comentó.
Sin embargo, no fue ese episodio el que lo alejó de las canchas, sino una lesión de rodilla sufrida previo al premundial en Guatemala. Aunque logró regresar en varias ocasiones a buen nivel futbolístico, finalmente decidió retirarse para iniciar una nueva etapa como entrenador en CONALEP y fundador de su propia escuela de fútbol.
Actualmente, esa faceta se ha convertido en su verdadera pasión: formar niños futbolistas, pero sobre todo mejores personas.
“Cuando tuve mi lesión fue una situación dura. Entender que ya no eres esa persona pública que todo mundo conocía. La lesión también te enseña que hay un Dios, que tienes que trabajar, hacer otras cosas y salir adelante. La vida me enseñó mucho en ese sentido y a valorar realmente lo que tenía”, expresó.
“El fútbol base empieza desde la calle, desde ver a un niño duro y duro pegándole al balón. Lo único que uno tiene que hacer es orientar, formar y educar. Yo siempre lo he dicho: antes de ser futbolistas, tienen que ser muy buenas personas”, añadió.
El caso del profesor Juan Antonio Flores refleja cómo la pasión por el fútbol puede disfrutarse tanto dentro como fuera de la cancha. Hoy vive una etapa distinta como entrenador y formador de talentos, filosofía que le ha permitido impulsar a jugadores como Francisco Silva, exjugador de Santos, Atlante y Celaya, así como a Iker Moreno, quien actualmente juega en Puebla, entre otros jóvenes que siguen en procesos formativos.
Actualmente disfruta su jubilación del CONALEP plantel Cortazar, donde durante muchos años encabezó el área deportiva. Aun así, continúa ligado al fútbol y se mantiene como una de las figuras deportivas más importantes de Cortazar y la región, no solo por su trayectoria como futbolista, sino también por su labor social y su compromiso con la formación de nuevas generaciones.
LSOG