Mientras en otros municipios se implementan operativos para verificar documentación, uso obligatorio de casco y condiciones de circulación, en Jaral del Progreso la percepción ciudadana es que la vigilancia prácticamente no existe.
Rafael Cruz.
Jaral del Progreso, Gto., a 08 de junio de 2026. Dos motociclistas muertos en menos de una semana deberían ser motivo suficiente para encender todas las alarmas en Jaral del Progreso. Sin embargo, más allá de los mensajes de condolencia y las publicaciones en redes sociales, la realidad es que el municipio continúa sin aplicar medidas efectivas para enfrentar una problemática que cada vez cobra más vidas.
Uno de los accidentes ocurrió en la cabecera municipal y otro en la comunidad de Victoria de Cortazar. En ambos casos, los involucrados fueron motociclistas que lamentablemente perdieron la vida. Dos tragedias distintas, pero con un denominador común: la creciente falta de control y cultura vial en torno al uso de motocicletas.
Durante los últimos años, las motocicletas se han convertido en uno de los medios de transporte más utilizados por su bajo costo de adquisición, ahorro de combustible y facilidad para desplazarse. No obstante, el incremento de unidades circulando en las calles ha venido acompañado de una preocupante falta de responsabilidad por parte de muchos conductores.
En Jaral del Progreso es común observar motocicletas circulando sin placas, conductores sin licencia, personas sin casco de protección e incluso unidades transportando a tres o cuatro pasajeros, incluyendo menores de edad. Lo más preocupante es que estas prácticas se han normalizado ante la ausencia de operativos permanentes de supervisión y vigilancia.
La situación no es exclusiva del municipio. En Guanajuato, las autoridades estatales han reconocido que las motocicletas representan actualmente uno de los principales factores de riesgo en materia de movilidad. Las cifras son alarmantes. Tan solo durante el primer trimestre de 2026, Guanajuato registró 86 personas fallecidas y 5 mil 296 lesionados en accidentes de motocicleta, de acuerdo con estadísticas oficiales.
A nivel nacional, el problema también se ha disparado. Datos basados en registros del INEGI revelan que las muertes de motociclistas aumentaron un 87 por ciento entre 2015 y 2023, pasando de mil 541 a 2 mil 885 fallecimientos anuales, Guanajuato aparece entre los estados con mayor concentración de víctimas mortales relacionadas con motocicletas.
Mientras en otros municipios se implementan operativos para verificar documentación, uso obligatorio de casco y condiciones de circulación, en Jaral del Progreso la percepción ciudadana es que la vigilancia prácticamente no existe. La consecuencia es evidente: cada vez son más frecuentes los accidentes con lesiones graves y fallecimientos.
Porque el problema ya no puede atribuirse únicamente a la imprudencia de algunos conductores. También existe una responsabilidad institucional cuando las autoridades permiten que continúe circulando una gran cantidad de motocicletas fuera de la normatividad sin aplicar medidas preventivas.
Los accidentes no solo dejan daños materiales. Detrás de cada percance fatal hay familias destrozadas, hijos que pierden a sus padres, padres que sepultan a sus hijos y personas que, aun sobreviviendo, quedan con secuelas permanentes que transforman por completo sus vidas.
La cultura vial es indispensable, pero también lo son la vigilancia, la prevención y la aplicación de la ley. De lo contrario, las estadísticas seguirán creciendo y las motocicletas continuarán encabezando la lista de tragedias que pudieron evitarse.
PRMP