Entre obstáculos y abandono: la odisea diaria de las personas con discapacidad para transitar en Valle de Santiago

Alrededor del 14 % de los habitantes de Valle, viven con algún tipo de discapacidad, limitación en la actividad cotidiana o problema de salud mental, lo que representa a miles de personas que diariamente enfrentan barreras físicas en su propio municipio.

Rafael Cruz.

Valle de Santiago, Gto., a 02 de julio de 2026. No es necesario alejarse de la zona centro de la cabecera municipal para encontrarse con una realidad que, para cientos de habitantes, representa un reto cotidiano y, en algunos casos, un riesgo permanente. Las calles y banquetas de Valle de Santiago evidencian la falta de infraestructura adecuada para las personas con discapacidad, quienes día a día deben sortear obstáculos que limitan su movilidad y vulneran su derecho a transitar de manera segura.

Banquetas estrechas, con desniveles, grietas, postes en medio del paso peatonal y rampas inexistentes o mal construidas forman parte del panorama urbano del municipio. Para una persona que utiliza silla de ruedas, recorrer algunas calles del centro se convierte en una tarea prácticamente imposible, obligándolas en ocasiones a descender al arroyo vehicular y exponerse al peligro de ser atropelladas.

La situación tampoco es mejor para quienes utilizan muletas, bastones o andaderas. El deterioro de las aceras, las losetas levantadas y los hundimientos representan un riesgo constante de caídas y lesiones, problemas que durante años han sido señalados por ciudadanos y asociaciones, sin que hasta el momento exista una estrategia integral para garantizar la accesibilidad universal.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México cerca del 16 por ciento de la población presenta alguna discapacidad, limitación o condición mental. En el caso de Valle de Santiago, el Censo de Población y Vivienda 2020 señala que alrededor del 14 por ciento de sus habitantes vive con algún tipo de discapacidad, limitación en la actividad cotidiana o problema de salud mental, lo que representa a miles de personas que diariamente enfrentan barreras físicas en su propio municipio.

Pese a estas cifras, la accesibilidad parece no figurar entre las prioridades de la actual administración municipal. Las obras de rehabilitación y mejoramiento urbano que se han realizado en diversos puntos de la ciudad continúan sin responder plenamente a las necesidades de este sector de la población, dejando en evidencia una falta de planeación con enfoque incluyente.

Para las personas con discapacidad y sus familias, esta problemática ha terminado por «normalizarse». Salir de casa implica planear rutas, pedir ayuda o, simplemente, resignarse a no poder acceder a determinados espacios. Una situación que, lejos de ser una condición inevitable, es consecuencia de la falta de políticas públicas efectivas y de la omisión de las autoridades para garantizar entornos accesibles para todos.

La accesibilidad no debe ser considerada un privilegio ni un tema secundario. La ausencia de infraestructura adecuada no solo limita la movilidad de las personas con discapacidad, sino que las excluye de la vida social, económica y cultural del municipio.

Mientras las banquetas continúen siendo un obstáculo y las rampas una excepción, miles de vallenses seguirán enfrentando una ciudad que, en los hechos, les da la espalda y les obliga a adaptarse a un entorno que nunca fue pensado para ellos.

PRMP