La nómina de Jaral suma otro matrimonio y ya son nueve los familiares del presidente municipal Daniel Cimental Barrón

No se trata únicamente de si los funcionarios cuentan o no con la capacidad para desempeñar sus responsabilidades. La interrogante también es si existieron perfiles externos con las mismas o mejores credenciales.

Rafael Cruz.

Jaral del Progreso, Gto., a 04 de agosto 2026.- La administración municipal de Jaral del Progreso volvió a dar de qué hablar, no precisamente por el anuncio de una obra pública o un programa social, sino por la integración de dos nuevos funcionarios que, además de compartir oficina en el gobierno, también comparten el hogar.

El pasado 24 de julio fueron anunciados los cambios en las direcciones de Comunicación Social y Desarrollo Social, quedando al frente Laura Sofía Sierra y José Pedro Yáñez Martínez, respectivamente. Hasta ahí podría tratarse de una renovación administrativa común; sin embargo, el nombramiento despertó cuestionamientos al conocerse que ambos funcionarios son matrimonio y, además, familiares del presidente municipal Daniel Cimental Barrón, pero ahora por la línea paterna.

Cada uno de los nuevos directores percibirá un salario mensual de 20 mil 775 pesos con 85 centavos, lo que representa un ingreso conjunto de 41 mil 551 pesos mensuales para esta pareja dentro de la administración municipal.

El dato vuelve a poner sobre la mesa un tema que desde el inicio del actual gobierno ha sido motivo de señalamientos ciudadanos: la presencia de diversos familiares del alcalde ocupando cargos públicos.

Entre los nombres que han sido relacionados con el presidente municipal figuran hermanos, una tía, una prima, un concuño, dos cuñadas y ahora este matrimonio de nuevos directores. A ello se suma el caso de la síndica municipal Efigenia Barrón y el encargado de Catastro, Cuauhtémoc Durán, quienes también son esposos y forman parte de la estructura gubernamental.

Si además se considera que la madre del alcalde funge como presidenta del Sistema DIF Municipal(cargo de carácter honorífico por el que, en teoría, no percibe remuneración), el número de familiares vinculados directamente con la administración asciende a nueve.

Aunque la legislación distingue entre la contratación de familiares y los supuestos específicos de nepotismo, el debate público suele centrarse en otro aspecto: la percepción ciudadana. Porque cuando los apellidos comienzan a repetirse más que los resultados, inevitablemente surgen preguntas sobre los procesos de selección, la igualdad de oportunidades y la confianza en las instituciones.

No se trata únicamente de si los funcionarios cuentan o no con la capacidad para desempeñar sus responsabilidades. La interrogante también es si existieron perfiles externos con las mismas o mejores credenciales y si los nombramientos fueron producto de un proceso basado en el mérito o de los vínculos familiares.

En política, las coincidencias suelen ser escasas. Pero en Jaral del Progreso parece que el árbol genealógico encontró un lugar privilegiado dentro del organigrama municipal.

Y mientras la administración sostiene que los nombramientos obedecen a criterios de confianza y capacidad, la conversación en la calle sigue creciendo: ¿hasta dónde es sano que tantos integrantes de una misma familia formen parte del gobierno?.

 

ALMR.

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