Un hallazgo documental revive el legado de una institución que impulsó la ayuda mutua, la cultura y el humanismo en León.
Juancarlos Porras y Manrique
León, Gto., a 17 de julio de 2026-. Un hallazgo realizado hace veinte años en el archivo particular del poeta y orador leonés José Ruiz Miranda permite reconstruir la historia del Círculo Leonés Mutualista, fundado en 1901 y pieza clave en el desarrollo cultural y humanitario de la ciudad. La investigación cobra especial relevancia en el marco del 450 aniversario de la fundación de León.
La idea de la ayuda mutua habla del servicio hacia los demás. En lo interno representa alegría y compromiso; hacia el exterior vincula las virtudes con el trabajo en beneficio del otro y las proyecta hacia la comunidad y el medio ambiente.
En pleno siglo XXI, para las nuevas generaciones la sola mención del mutualismo suele asociarse con algo del pasado. Muchos consideran que es un concepto superado, especialmente en tiempos de la Inteligencia Artificial (IA). Sin embargo, hacer memoria permite comprender el origen de una de las instituciones sociales más importantes de León.
A principios del siglo XX, Jesús Ontiveros, creador del sui géneris Círculo Leonés Mutualista —como lo define el historiador Jesús Rodríguez Frausto—, advirtió que hacía falta fortalecer la solidaridad entre los trabajadores. Como joven obrero convocó a sus conocidos para impulsar un proyecto basado en la ayuda mutua.
De aquella primera reunión, celebrada el 24 de marzo de 1901, surgió una organización cuyo objetivo consistía en fomentar la unión entre obreros, comerciantes, industriales, agricultores, profesionistas y empleados; brindar apoyo mutuo en caso de enfermedad; auxiliar a las familias de los socios fallecidos; promover la instrucción y el recreo lícito, además de fortalecer la cooperación y las actividades culturales propias del mutualismo.
Aunque el 7 de abril de ese año algunos de los convocados no asistieron, los pioneros no desistieron. Después de la célebre fotografía tomada en la carrocería de don Jesús Ontiveros, en la cuadra de Pachecos número 168 —hoy calle 5 de Mayo—, retomaron el proyecto y consiguieron una finca que funcionó como sede.
El 26 de mayo, el licenciado Carlos Díaz Infante asumió la presidencia de la directiva, dio forma a la organización y difundió sus normas, hasta llegar a la gran inauguración del 16 de septiembre.
El acto inaugural recibió la bendición del obispo Leopoldo Ruiz y Flores. La velada se celebró en el Teatro Doblado, entre música y bel canto, donde el poeta Liborio Crespo declamó una composición incluida en el programa.
Durante su discurso, Díaz Infante afirmó:
«hoy entona nuestra agrupación el primer hosanna a la vida, llevando en su seno el germen de fecundas energías que consagrará sin vacilaciones ni desmayos el desarrollo de su programa que, no dudo, merecerá vuestra calurosa simpatía, puesto que es eminentemente culto, moral y humanitario. Eminentemente culto, porque uno de los objetos del CÍRCULO es impartir la instrucción…»
Añadió que la enseñanza buscaría dotar al obrero y al artesano de conocimientos científicos aplicables a su oficio. Más adelante subrayó que:
«el mutualismo no es una panacea contra los dolores e infortunios de la vida, pero sí es un bálsamo que fortalece al batallador en la lucha por la existencia».
También expresó que:
«…bajo los amplios pliegues de nuestra bandera sí caben todas las energías honradas y todos los nobles propósitos; no hay sitio para el odio ni para la ruindad, pues esa bandera lleva por lema esta máxima de sublime piedad: AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS».
Al concluir el mensaje, los socios estrecharon sus manos en memoria de quienes los antecedieron en la lucha por la Independencia del Reino de España. Así comenzó una etapa marcada por el cultivo de la ayuda mutua en León.
Para el cuarto aniversario del Círculo Leonés Mutualista, el 26 de mayo de 1905, la institución organizó una destacada velada literario-musical en el Teatro Doblado, con la participación del poeta Juan de Dios Peza, conocido como «el cantor del hogar».
El escritor recitó una poesía inspirada en los ideales del Círculo, de la que sobresalen estos versos:
Aplaudo aquí con efusión la idea
Que el CÍRCULO LEONÉS da vida y nombre;
Honor a aquel que funda, mueve y crea
Cuando ennoblece y dignifica al hombre.
Auxiliarse es amarse; es dar el brazo
Al que vacila o sufre o va sin guía;
Es levantar al débil con el lazo
De una espontánea y noble simpatía.
El historiador Jesús Rodríguez Frausto documentó que el poema, integrado por 25 cuartetas, se difundió en distintos países de habla hispana tras su publicación en el semanario El Tiempo Ilustrado, junto con una semblanza de León que tuvo gran repercusión.
El Himno al Mutualismo, compuesto en 1948, retoma ese mismo espíritu de solidaridad y lucha por un fin común. Como expresó el licenciado Francisco Gómez en 1923, representa «una verdadera escuela de la más pura democracia».
Convocado por la Confederación Nacional de Sociedades Mutualistas, el poeta leonés José Ruiz Miranda, socio distinguido del Círculo Leonés Mutualista, escribió la letra, mientras que Alfonso Aguilar Fuentes compuso la música. Ambos dejaron una profunda huella en la vida artística de León.
Ese legado, simbolizado por los níveos pendones del mutualismo, promueve la unión, el amor al prójimo y el compromiso de procurar el bienestar de los demás, valores que fortalecen el tejido social.
Aunque aún queda mucho por investigar sobre el Himno al Mutualismo, fue posible recuperar la grabación original y adaptarla a los nuevos formatos digitales. El disco apareció en el Archivo José Ruiz Miranda, resguardado por sus hijas Gela y Paloma Ruiz Miranda Villalobos, junto con su sobrino Rodolfo Negrete Ruiz.
LSOG