Regidores participan a distancia en sesiones mientras otros permanecen en el recinto oficial.
Rafael Cruz
Jaral del Progreso, Gto., a 11 de septiembre de 2026-. En el Ayuntamiento de Jaral del Progreso se ha vuelto común que algunos integrantes del Cabildo participen en las sesiones mediante videollamada, mientras otros permanecen en el recinto oficial.
La modalidad la aprobó por mayoría el propio Cabildo desde la primera sesión de la actual administración, celebrada el 10 de octubre de 2024. Recientemente, el regidor de Morena, Juan Carlos Gaytán Troche, recordó que fue el Ayuntamiento quien autorizó la participación presencial o virtual, postura que respaldó el alcalde Daniel Cimental Barrón.
Legalmente, la participación a distancia no constituye por sí misma una irregularidad. La Ley para el Gobierno y Administración de los Municipios de Guanajuato permite realizar sesiones mediante herramientas tecnológicas cuando así lo acuerde la mayoría del Ayuntamiento y se cumplan las formalidades correspondientes.
Sin embargo, el cuestionamiento surge cuando una medida que podría ser excepcional se convierte en una práctica recurrente. Durante 2026, en distintas sesiones se ha observado la participación virtual de entre dos y cuatro integrantes del Cabildo.
Uno de los casos más notorios es el de la regidora de Movimiento Ciudadano, Ana Laura Ireta Ortiz, quien ha participado a distancia durante las sesiones de este año y argumenta cuestiones de seguridad.
Aunque la ley permite esta modalidad cuando se cumplen los requisitos y existe quórum, también establece como obligación de los integrantes del Ayuntamiento asistir puntualmente a las sesiones, además de contemplar consecuencias ante faltas injustificadas.
La discusión, por tanto, no está únicamente en si pueden conectarse por videollamada, sino en si esta herramienta garantiza la continuidad del trabajo municipal o si se ha convertido en una práctica habitual para algunos representantes.
Porque una cosa es utilizar la tecnología cuando existe una causa justificada y otra que, sesión tras sesión, las sillas del Cabildo permanezcan vacías mientras sus ocupantes aparecen en una pantalla.
La tecnología puede resolver la distancia, pero no necesariamente la responsabilidad política de estar presentes.
LSOG