Conmemoran aniversario luctuoso de Fray José Pérez con peregrinación en Salvatierra

Fieles de Guanajuato y Michoacán mantienen viva la devoción al fraile franciscano.

Rafael Cruz

Salvatierra, Gto., a 02 de junio de 2026-. Con profunda fe y devoción, decenas de peregrinos provenientes del tradicional barrio de San Miguel Curahuango, de la ciudad de Maravatío de Ocampo, Michoacán, arribaron al Templo de San Francisco en Salvatierra para participar en las actividades conmemorativas por el 98 aniversario luctuoso del fraile franciscano José Pérez, una de las figuras religiosas más recordadas y veneradas de la región.

Desde temprana hora, los visitantes acudieron al recinto donde descansan los restos del sacerdote franciscano para participar en la celebración eucarística realizada en su honor, además de agradecer favores recibidos y renovar su fe ante quien muchos consideran un ejemplo de entrega y sacrificio cristiano.

Como parte del programa religioso, después del mediodía se llevó a cabo una concelebración eucarística presidida por el padre Francisco Romero, en la que participaron sacerdotes y fieles provenientes de diversos municipios de Guanajuato y Michoacán. Posteriormente, a las 4 de la tarde, se realizó una celebración especial en la comunidad de Cacalote, sitio estrechamente ligado a la historia y martirio del religioso.

La memoria de Fray José Pérez permanece viva entre los habitantes de Salvatierra y Tarimoro, municipios donde ejerció gran parte de su ministerio sacerdotal durante los años de persecución religiosa en México.

Nacido el 29 de diciembre de 1890 en Coroneo, Guanajuato, recibió el nombre de David Pérez. Ingresó a la Orden Franciscana en 1908, adoptó el nombre de Fray José Pérez, realizó sus votos religiosos en 1909 y fue ordenado sacerdote el 14 de junio de 1919. Durante su labor pastoral destacó por su cercanía con las comunidades rurales y por continuar celebrando misas y administrando sacramentos, pese a los riesgos que representaba la persecución religiosa de aquella época.

El 31 de mayo de 1928, autoridades detuvieron a Fray José Pérez en Tarimoro junto con Isidoro Tirado. Tras sufrir humillaciones y maltratos, fuerzas militares lo trasladaron y finalmente lo fusilaron durante la madrugada del 2 de junio de 1928 en las inmediaciones de la comunidad de La Noria, cuando tenía apenas 37 años de edad.

Tras su muerte, trasladaron sus restos a Salvatierra, donde actualmente reposan en el interior del Templo de San Francisco, lugar que cada año recibe a cientos de peregrinos que acuden para recordar su legado y encomendarse a su intercesión.

A casi un siglo de su fallecimiento, la figura de Fray José Pérez continúa despertando una profunda devoción entre los fieles. Su historia de servicio, humildad y entrega ha pasado de generación en generación, convirtiéndolo en un símbolo de fe para numerosas familias de Guanajuato y Michoacán.

La llegada de peregrinos desde San Miguel Curahuango demuestra cómo su recuerdo permanece vigente, congregando a creyentes que encuentran en su vida y sacrificio un motivo para fortalecer su espiritualidad y mantener viva una tradición religiosa que forma parte del patrimonio histórico y cultural de la región.

LSOG