La corporación nació gracias a un grupo de voluntarios que, con capacitación y solidaridad, logró formalizar el servicio de Bomberos en 1992.
Rafael Cruz.
Salvatierra, Gto., a 27 de agosto 2026.- Hoy, cuando en Salvatierra se escucha la sirena de una unidad de Bomberos, la escena forma parte de la vida cotidiana del municipio. Sin embargo, detrás de ese sonido existe una historia que comenzó mucho antes de que el cuerpo de bomberos contara con la estructura y el reconocimiento que actualmente tiene, y que nació de la voluntad de un grupo de ciudadanos que decidió ayudar a los demás.
Pocos conocen que los primeros pasos de lo que posteriormente se convertiría en el Cuerpo de Bomberos de Salvatierra estuvieron relacionados con un grupo denominado “El Radioclub Superamigos”, cuyos integrantes, de manera voluntaria, brindaban asistencia cuando se registraba algún accidente.
Entre quienes fueron parte de aquellos primeros esfuerzos se encuentra Jorge Rodríguez Cabrera, actual subcomandante y presidente del Consejo Directivo de Bomberos de Salvatierra, quien recuerda con nostalgia aquellos años en los que la intención de ayudar terminó convirtiéndose en una institución que, casi 34 años después de su creación formal, continúa al servicio de la población. Don Jorge recuerda particularmente una experiencia que terminaría cambiando el rumbo de aquel grupo.
Durante un campamento realizado en el sitio donde actualmente se encuentra la Glorieta del Ángel, se acercó a ellos el ingeniero Albarrán, quien en ese entonces era comandante del Cuerpo de Bomberos de Salamanca. En medio de la conversación, les hizo una pregunta que parecía sencilla, pero que terminaría marcando la historia de Salvatierra: ¿Por qué no crear un cuerpo de bomberos en el municipio?.
El ingeniero no se quedó solamente en la propuesta. Les explicó los pasos y requisitos necesarios para conformarlo y les proporcionó la información para comenzar a darle forma al proyecto. Incluso, en un gesto que difícilmente se olvida, les vendió fiada la primera motobomba.
Los integrantes del grupo comenzaron entonces a realizar colectas para reunir el dinero necesario y cumplir con el compromiso. Sin embargo, cuando finalmente acudieron con el ingeniero Albarrán para pagarle, recibieron otra muestra de solidaridad: no quiso aceptar el dinero. Su indicación fue sencilla: que continuaran trabajando y ayudando a la población.
A partir de entonces comenzó un proceso de preparación y aprendizaje. Con el paso del tiempo recibieron la oportunidad de capacitarse en Acámbaro, por lo que los integrantes del naciente cuerpo de bomberos acudían prácticamente cada tercer día para recibir instrucción y prepararse para enfrentar las emergencias.
Aquellos esfuerzos, sacrificios y horas de capacitación finalmente quedaron formalizados el 18 de octubre de 1992, fecha en que se creó oficialmente el Cuerpo de Bomberos de Salvatierra. La ceremonia y los primeros pasos de la institución estuvieron acompañados por bomberos de otros municipios, quienes fueron precisamente los encargados de “bautizar” a los nuevos integrantes dentro de una profesión que, más que un trabajo, se convertiría para muchos en una forma de vida.
Han transcurrido casi 34 años desde aquella fundación oficial, y el paso del tiempo ha transformado instalaciones, equipos, vehículos y métodos de atención, pero hay algo que para Jorge Rodríguez Cabrera permanece intacto: el espíritu de servir de manera voluntaria.
Al recordar toda esta historia, Don Jorge asegura, sin dudarlo, que no se arrepiente de haber elegido ser bombero ni de haberse dedicado a esta profesión. Y quizá ahí se encuentra la parte más valiosa de esta historia. Antes de los uniformes modernos, de las unidades especializadas y de los equipos con los que actualmente cuenta la corporación, hubo un grupo de ciudadanos con ganas de ayudar, una conversación durante un campamento, una motobomba comprada a crédito y un hombre que decidió no cobrarla. Así comenzó una historia que hoy forma parte de la memoria de Salvatierra.
Porque cada vez que una sirena rompe el silencio de las calles, no solamente anuncia que los bomberos van rumbo a una emergencia; también recuerda que, hace más de tres décadas, un grupo de voluntarios decidió que Salvatierra necesitaba personas dispuestas a correr hacia el peligro cuando los demás intentaban alejarse de él.
ALMR.