La glorieta que conecta con Celaya acumula denuncias y accidentes, pero la solución sigue sin aparecer.
Rafael Cruz.
Salvatierra, Gto., a 18 de agosto de 2026. Han pasado los meses, se han acumulado las denuncias ciudadanas y, para que no quede duda de que el problema existe, también se han registrado accidentes en uno de los principales accesos a Salvatierra, particularmente en la zona de la glorieta que conecta con la carretera proveniente de Celaya. Sin embargo, todo parece indicar que el deterioro de esta vialidad todavía no alcanza el nivel suficiente para despertar la preocupación de las autoridades municipales.
Y es que, aunque técnicamente podría decirse que la carpeta asfáltica «ya no está igual» que hace un par de meses, sería una verdadera hazaña encontrar a alguien que considere que el cambio fue para bien. Por el contrario, el paso del tiempo ha hecho lo suyo: más baches, más deterioro y mayores riesgos para quienes diariamente transitan por este punto.
La situación resulta particularmente preocupante debido a que se trata de uno de los accesos de mayor circulación al municipio, utilizado tanto por automovilistas como por motociclistas, ciclistas y peatones. Para todos ellos, las condiciones actuales representan un riesgo latente de sufrir una caída, una avería o incluso un accidente de mayores consecuencias.
Lo curioso —por decirlo de alguna manera— es que no se trata de un problema recién descubierto. Los ciudadanos han señalado en reiteradas ocasiones las malas condiciones de la vialidad y, además, los accidentes registrados en la zona deberían ser una señal bastante clara de que algo no está funcionando como tendría que hacerlo.
Pero mientras el pavimento continúa deteriorándose, pareciera que la solución permanece estacionada en algún lugar desconocido. Quizá esperando mejores tiempos, quizá aguardando una nueva denuncia o, en el peor de los casos, a que ocurra un accidente de mayores dimensiones para que entonces sí se considere que el problema merece atención.
El acceso a Salvatierra proveniente de Celaya no debería convertirse en una prueba de habilidad para esquivar baches ni en una especie de circuito improvisado donde conductores y motociclistas tengan que decidir entre frenar, maniobrar o arriesgarse a caer.
La ciudadanía ya hizo su parte al señalar el problema. Los accidentes también han hecho su parte al evidenciar el riesgo. Ahora correspondería a las autoridades hacer la suya: atender una vialidad que, lejos de mejorar con el paso de los meses, continúa convirtiéndose en una amenaza para quienes tienen la necesidad de utilizarla.
Porque si esperar a que el pavimento desaparezca por completo es la estrategia municipal para justificar una intervención, quizá habrá que reconocer que, al ritmo que lleva, la glorieta podría terminar siendo mucho más famosa por sus baches que por ser una de las principales puertas de entrada a Salvatierra.
PRMP