La ceremonia religiosa reunió a decenas de personas que, más allá de sus creencias, coincidieron en un mismo propósito: expresar su deseo de que las condiciones de inseguridad en el municipio cesen y que las familias vuelvan a vivir con tranquilidad.
La ceremonia religiosa reunió a decenas de personas que, más allá de sus creencias, coincidieron en un mismo propósito: expresar su deseo de que las condiciones de inseguridad que actualmente afectan al municipio puedan revertirse y que las familias vuelvan a vivir con tranquilidad.
A pesar de la lluvia registrada previo al evento, los asistentes acudieron al llamado, reflejando la preocupación que existe entre la población por los recientes hechos delictivos y la necesidad de recuperar la paz en el municipio.
Nere Baeza, integrante del movimiento «Una Mano por Valle», agradeció la respuesta de los vallenses, al señalar que la asistencia superó las expectativas considerando las condiciones climatológicas.
«El hecho de que la lluvia no haya impedido que la gente asistiera demuestra el interés de los ciudadanos por sumarse a este tipo de acciones y el anhelo que existe de ver un cambio palpable en materia de seguridad», expresó.
La activista destacó que la convocatoria surgió como una forma de unir a la ciudadanía en un mensaje de esperanza y solidaridad, ante los acontecimientos de violencia que han marcado los últimos días en Valle de Santiago.
Durante la celebración se elevaron oraciones por las víctimas de la violencia, por sus familias y por quienes tienen la responsabilidad de trabajar para devolver la tranquilidad al municipio.
Con esta actividad, los participantes buscaron enviar un mensaje de unidad y de exigencia pacífica, reiterando que la paz no sólo depende de las autoridades, sino también de la participación de una sociedad organizada que anhela vivir en un entorno seguro.