Vecinos denuncian meses de abandono y advierten que la vialidad representa un riesgo para quienes la transitan.
Rafael Cruz
Valle de Santiago, Gto., a 15 de julio de 2026-. Habitantes de las comunidades Duranes de Arriba, Duranes de Abajo y Duranes de Enmedio alzaron la voz para denunciar el deplorable estado del camino de acceso a estas localidades, una situación que, aseguran, persiste desde hace meses sin una respuesta concreta por parte de las autoridades municipales.
Los afectados señalaron que transitar diariamente por esta vialidad se convirtió en un verdadero desafío. Baches, desniveles y tramos prácticamente intransitables forman parte del panorama cotidiano para quienes utilizan esta carretera para acudir a sus centros de trabajo, trasladar mercancías, asistir a la escuela o acceder a servicios básicos.
De acuerdo con los habitantes, en diversas ocasiones solicitaron el apoyo del presidente municipal, Israel Mosqueda, con la esperanza de que el gobierno local intervenga y realice las reparaciones necesarias; sin embargo, afirman que hasta el momento no han recibido respuesta ni conocen algún proyecto para mejorar las condiciones del acceso.
“Parece que para las autoridades nuestras comunidades no existen. Todos los días tenemos que arriesgar nuestros vehículos y nuestra seguridad para poder entrar y salir de nuestras casas”, comentó uno de los vecinos inconformes.
La preocupación no solo radica en los daños que la carretera ocasiona a los vehículos, sino también en el riesgo que representa para motociclistas, ciclistas y peatones, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando algunos tramos se vuelven aún más peligrosos.
Mientras las comunidades de Duranes de Arriba, Duranes de Abajo y Duranes de Enmedio esperan una respuesta oficial, sus habitantes aseguran que continuarán insistiendo para que sus demandas sean escuchadas. Advierten que el deterioro del camino también refleja el abandono en el que, aseguran, permanecen estas localidades.
La exigencia es clara: que el gobierno municipal deje de postergar la atención de una problemática que afecta a decenas de familias y que, con el paso del tiempo, continúa deteriorando la vialidad y la confianza de los ciudadanos en sus autoridades.
LSOG