Prácticamente cumplido el primer año de la administración municipal, la Ciudad Judicial continúa siendo un proyecto de escritorio y el albergue para animales una fotografía conmemorativa.
Rafael Cruz
Valle de Santiago, Gto., a 23 de julio de 2026. – A unas semanas de cumplirse un año del anuncio realizado por el presidente municipal de Valle de Santiago, Israel Mosqueda Gasca, sobre la donación de un predio para la construcción de una Ciudad Judicial, la realidad dista mucho del discurso que en su momento fue presentado como un proyecto de gran impacto para el municipio.
En el convenio firmado se estableció que el Gobierno Municipal aportaría el terreno, mientras que el Gobierno del Estado sería el responsable de la construcción del edificio. Sin embargo, el paso de los meses ha demostrado que el acuerdo, hasta ahora, permanece únicamente plasmado en documentos, ya que en el sitio destinado para la obra no existe avance alguno y ni siquiera se ha colocado la primera piedra que marque el inicio formal de los trabajos.
Lo que en su momento fue anunciado como un paso importante para fortalecer la impartición de justicia en Valle de Santiago parece haberse quedado atrapado entre discursos, fotografías oficiales y boletines optimistas. La Ciudad Judicial, por ahora, solo existe en el papel.
La situación adquiere un matiz aún más irónico al observar que el predio destinado para este proyecto se encuentra a un costado del futuro albergue para animales en condición de calle, otra obra que también fue presentada con entusiasmo. En ese caso sí hubo ceremonia protocolaria, se colocó la primera piedra, las cámaras captaron la imagen de los integrantes del Ayuntamiento y se difundió el acto como símbolo del inicio de un proyecto esperado por la ciudadanía.
No obstante, después del protocolo vino el silencio. El albergue continúa sin avances significativos, convirtiendo aquella primera piedra en un recordatorio de que las ceremonias no siempre representan el comienzo de una obra.
Así, ambos proyectos parecen compartir el mismo destino: uno ni siquiera ha llegado a la primera piedra y el otro no ha logrado ir mucho más allá de ella.
Mientras tanto, el calendario sigue avanzando y el primer año de la administración municipal se encuentra prácticamente cumplido. La expectativa ciudadana ya no gira únicamente en torno a que estas obras puedan inaugurarse antes de concluir el gobierno, sino a una interrogante mucho más sencilla: ¿alcanzarán, al menos, a iniciar su construcción?
Porque hasta ahora, la Ciudad Judicial continúa siendo un proyecto de escritorio y el albergue para animales una fotografía conmemorativa. El tiempo ha seguido su marcha, pero las obras permanecen prácticamente inmóviles, alimentando la percepción de que, en ocasiones, las promesas avanzan más rápido que las excavadoras.
AECM