El primer ministro de Quebec declaró que la actitud de los antivacunas tiene repercusiones para el sistema sanitario, como el coste de la atención a pacientes que se niegan a recibir vacunas
El primer ministro de Quebec declaró que la actitud de los antivacunas tiene repercusiones para el sistema sanitario, como el coste de la atención a pacientes que se niegan a recibir vacunas