El número de fieles que se acumulaba en la entrada del lugar, obligó al párroco de la iglesia a pedir que se abriera el templo, esto pese a que la verbena a las puertas del templo se suspendió.
El número de fieles que se acumulaba en la entrada del lugar, obligó al párroco de la iglesia a pedir que se abriera el templo, esto pese a que la verbena a las puertas del templo se suspendió.