El obispo manifestó que, a 20 años de esta tragedia, la sociedad ha cambiado, se ha vuelto menos sensible ante las desgracias y el dolor ajeno, al grado de ver normal las muertes diarias que se registran en el municipio y el estado.
El obispo manifestó que, a 20 años de esta tragedia, la sociedad ha cambiado, se ha vuelto menos sensible ante las desgracias y el dolor ajeno, al grado de ver normal las muertes diarias que se registran en el municipio y el estado.