Se trata de la primera vez que tanto las mujeres como los laicos no consagrados que participan podrán votar en un sínodo, un derecho que estaba reservado a los clérigos y que las mujeres reclamaban desde hace mucho tiempo.
Se trata de la primera vez que tanto las mujeres como los laicos no consagrados que participan podrán votar en un sínodo, un derecho que estaba reservado a los clérigos y que las mujeres reclamaban desde hace mucho tiempo.