Conductores señalaron que, cuando la presión social aumenta o algún hecho delictivo alcanza notoriedad, suelen implementarse operativos de vigilancia que duran apenas unos días.
Rafael Cruz
Valle de Santiago, Gto., a 15 de junio de 2026. – Quienes diariamente recorren las carreteras que comunican a Valle de Santiago con Jaral del Progreso parecen haberse convertido en participantes involuntarios de un peculiar reality show de supervivencia, donde el premio por llegar sano y salvo a casa es simplemente eso: llegar.
Mientras las autoridades municipales aseguran mantenerse atentas a la seguridad de los ciudadanos, los delincuentes parecen haber entendido el mensaje de una manera muy distinta, pues continúan operando con una tranquilidad que muchos trabajadores, comerciantes y estudiantes seguramente envidiarían.
Este fin de semana, automovilistas reportaron la presencia de artefactos conocidos como «poncha llantas» distribuidos en ambos carriles de uno de los tramos carreteros. La intención, según denunciaron los propios usuarios de la vía, sería obligar a los conductores a detenerse para posteriormente ser víctimas de asaltos o del robo de sus vehículos.
La situación ha generado preocupación e indignación entre quienes tienen la necesidad de transitar diariamente por la zona. Sin embargo, para desgracia de los ciudadanos, la presencia policial parece funcionar bajo el mismo esquema que algunos eclipses solares: aparece ocasionalmente, dura muy poco y después desaparece durante largos periodos.
Conductores señalaron que, cuando la presión social aumenta o algún hecho delictivo alcanza notoriedad, suelen implementarse operativos de vigilancia que duran apenas unos días. Posteriormente, las patrullas vuelven a convertirse en una especie de leyenda urbana que todos dicen haber visto, pero que rara vez aparece cuando realmente se necesita.
«Los delincuentes ya conocen los horarios mejor que nosotros», comentó uno de los usuarios de la carretera. «Saben cuándo hay vigilancia y cuándo pueden trabajar sin interrupciones».
La percepción entre los habitantes es que las autoridades municipales de Valle de Santiago han optado por una estrategia peculiar: combatir la inseguridad por temporadas. Una fórmula que, evidentemente, ha permitido que los delincuentes mantengan una preocupante ventaja en el terreno.
Los ciudadanos continúan enfrentando el riesgo diario de circular por una vía donde no solo deben esquivar baches, tráfico o lluvias, sino también objetos diseñados para destruir neumáticos y facilitar delitos, recorriendo estas carreteras con una mezcla de precaución, incertidumbre y resignación, esperando que el próximo operativo no llegue después del siguiente asalto.
AECM