Ciudadanos cuestionan que, mientras el gobierno presume inversiones, las calles de la cabecera permanecen llenas de baches.
Rafael Cruz
Valle de Santiago, Gto., a 26 de junio de 2026-. Mientras el Gobierno Municipal de Valle de Santiago presume inversiones millonarias para futuras obras de infraestructura, la realidad que enfrentan a diario miles de ciudadanos parece transcurrir en un municipio completamente distinto. Basta recorrer las principales calles de la cabecera municipal para encontrar un panorama donde los verdaderos protagonistas son los baches, que las recientes lluvias no hicieron más que multiplicar y convertir en auténticos cráteres urbanos.
El discurso oficial habla de desarrollo, progreso y proyectos millonarios. Sin embargo, la experiencia cotidiana de automovilistas y motociclistas se asemeja más a un rally de supervivencia, donde esquivar un bache se ha convertido en una habilidad indispensable para evitar daños en llantas, suspensiones o incluso accidentes.
Y si así se encuentra la cabecera municipal, la ciudadanía no deja de preguntarse cuál será la condición de los caminos y calles en las comunidades, especialmente en las más alejadas, donde el mantenimiento suele tardar más en llegar que las promesas de campaña.
Las quejas de los habitantes aumentan cada vez más. Más allá del enojo por los desperfectos en sus vehículos, persiste una pregunta que se repite constantemente: ¿acaso no alcanza el dinero que los ciudadanos aportan mediante sus impuestos para brindar el mantenimiento básico a las vialidades?
Para muchos vallenses, mantener las calles en condiciones dignas no debería presentarse como una obra extraordinaria ni como un logro de gobierno. Consideran que se trata de una obligación básica de cualquier administración municipal, pues antes de anunciar proyectos millonarios, resulta indispensable atender lo elemental: que las personas puedan trasladarse de un punto a otro sin poner en riesgo su patrimonio o su integridad física.
La ironía es evidente. Mientras en los eventos oficiales abundan las cifras millonarias y los anuncios de nuevas inversiones, en las calles abundan los hoyos. Pareciera que el presupuesto avanza a toda velocidad, pero el mantenimiento quedó atrapado en alguno de los tantos baches que hoy dominan la ciudad.
Porque una cosa es inaugurar obras para la fotografía y otra muy distinta es atender el problema que miles de ciudadanos enfrentan todos los días al salir de casa. En Valle de Santiago, por ahora, la infraestructura que más crece no parece ser la de nuevas vialidades, sino la de los baches que, con cada lluvia, siguen ganando terreno.
LSOG