Antonio Jurado relató que el origen de esta práctica se remonta a hace 52 años, cuando un niño diariamente compraba un pan y lo acompañaba con un refresco, despertando la curiosidad de los demás habitantes por la particular combinación.
Rafael Cruz
Jaral del Progreso, Gto., a 20 de julio de 2026. – En la comunidad de Santiago Capitiro existe una costumbre que para los visitantes puede parecer inusual, pero que para sus habitantes forma parte de su identidad: disfrutar de un pan recién salido del horno acompañado de un refresco. Se trata de una tradición que ha permanecido vigente por más de cinco décadas y que continúa atrayendo tanto a vecinos de la localidad como de comunidades cercanas.
Desde hace más de 50 años, una panadería de la comunidad se ha consolidado como una de las más apreciadas de la región. Cada mañana, poco antes de las 11:00 horas, decenas de personas acuden para adquirir pan recién horneado, cuya textura y aroma lo convierten en el complemento ideal de una bebida que, para muchos, no sería la primera opción: un refresco.
Aunque la combinación puede parecer extraña para quienes no conocen esta costumbre, en Santiago Capitiro representa una tradición profundamente arraigada que ha pasado de generación en generación.
Antonio Jurado, panadero y continuador de este oficio, relató que el origen de esta peculiar práctica se remonta a aproximadamente 52 años. Recordó que, en aquella época, un niño acudía diariamente a comprar pan y lo acompañaba con un refresco. La escena despertó la curiosidad entre los habitantes, quienes comenzaron a imitarlo para descubrir si realmente la mezcla resultaba agradable.
Con el paso del tiempo, quienes la probaron coincidieron en que el sabor era una combinación distinta, pero agradable, por lo que la costumbre comenzó a extenderse entre las familias de la comunidad y, posteriormente, entre visitantes provenientes de localidades vecinas.
Actualmente, es común observar a personas que llegan desde temprana hora para esperar la salida del pan caliente y, antes de regresar a casa, disfrutarlo acompañado de un refresco bien frío, una imagen que se ha convertido en parte del paisaje cotidiano de Santiago Capitiro.
Más allá del peculiar maridaje, esta tradición refleja cómo las costumbres populares pueden surgir de los hechos más sencillos y permanecer vivas durante décadas gracias a la aceptación de una comunidad. En un mundo donde las tendencias gastronómicas cambian constantemente, en Santiago Capitiro un pan recién horneado y un refresco siguen siendo suficientes para reunir a familias, vecinos y visitantes alrededor de un sabor que ya forma parte de la historia y la identidad de la región.
AECM