Es un virus difícil de detectar, pues los síntomas llegan a aparecer hasta ocho años después y algunos de ellos son bajar de peso sin realizar actividad física, enfermarse contantemente de las vías respiratorias o tener diarreas sin origen aparente.
Es un virus difícil de detectar, pues los síntomas llegan a aparecer hasta ocho años después y algunos de ellos son bajar de peso sin realizar actividad física, enfermarse contantemente de las vías respiratorias o tener diarreas sin origen aparente.